Fino

Copa Fino


El Fino, elemento único de identidad de la cultura portuense, es considerado único e incomparable por su peculiar sistema de crianza biológica bajo el velo de flor, capa de levaduras que aparece de forma espontánea en la superficie del vino almacenado en la bota, que además de aislar a éste del contacto con el aire, impidiendo así su oxidación, consumen parte del etanol del vino y le aporta nutrientes.

Este tipo de crianza se ve favorecida por el sistema de criadera y solera, método en el que los vinos de distintas cosechas se combinan entre sí de forma organizada, sistemática y equilibrada. Este pintoresco sistema de crianza se ve favorecido en El Puerto de Santa María por su situación en pleno corazón de la Bahía de Cádiz, recibiendo las influencias del Río Guadalete y del Océano Atlántico, por lo que expertos dicen que el Fino criado en El Puerto es inconfundible.

El vino Fino de la denominación de origen Jerez-Xeres-Sherry sólo se elabora en El Puerto de Santa María y en Jerez de la Frontera. En Sanlúcar de Barrameda cabe la excepción, pero predomina la Manzanilla que es un vino homólogo al Fino.
Entre los Finos de Jerez y El Puerto, aún siendo un mismo tipo de vino existen diferencias que vienen dadas por los respectivos microclimas. La situación costera de El Puerto y su emplazamiento a nivel del mar permiten que las brisas marinas alcancen los pagos vitícolas de su término y le confieren a sus mostos características singulares de sabor y fragancia. La crianza de esos mostos (hasta hacerse vinos) en bodegas situadas en el casco urbano portuense, flanqueadas por el río Guadalete, al Este, y por el océano Atlántico, al Sur, completa la labor. De ahí que el vino Fino de El Puerto está preñado de influjos marinos de la cepa a la copa.

Es por eso que El Puerto es la tierra del Vino Fino y de ahí que le dedique la mayor de sus fiestas, la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino, a celebrar a caballo entre los meses de Abril y Mayo, coincidiendo con el brote de vitalidad que la flor del vino experimenta cada primavera.

El Fino se debe servir muy frío, entre 7 y 9º C. Vino ideal para el aperitivo y para todo tipo de tapas, en especial aceitunas, frutos secos y jamón ibérico. Acompañante ideal de mariscos y pescados.
Vista

Vino de un brillante color amarillo pajizo a dorado pálido.
Olfato

Aromas punzantes y delicados, con ligeros recuerdos almendrados y notas de masa fresca de pan y hierbas del campo.
Gusto

Al paladar es muy seco, delicado y ligero. En el post-gusto vuelven los recuerdos almendrados, dejando una agradable sensación de frescor.